Identifica cada habitación y superficie.
Busca una lista por habitación. Paredes, techos, puertas, clósets y zócalos deben quedar identificados. Si solo quieres algunas paredes, indícalas claramente.
Pintar las paredes de un baño no incluye automáticamente el mueble, los gabinetes, azulejos o accesorios. Nuestro proyecto de baño muestra un cambio de color en paredes: conviene separar pintura y otras reformas.
Concreta la preparación y la protección.
Pregunta qué agujeros, parches o juntas se incluyen y qué problemas necesitan una evaluación aparte. “Preparación incluida” dice menos que una descripción del estado que se va a corregir.
Confirma cómo se protegerán suelos y muebles, quién moverá los muebles y qué debes retirar. Estos detalles importan tanto en un condominio amueblado como en una habitación vacía.
Aclara los materiales y el acabado.
Identifica el producto o especificación acordada, colores y brillo. El presupuesto debe explicar las capas y el primer propuestos, así como el procedimiento si la cobertura requiere cambios.
Comprueba quién suministra los materiales, qué incluye la limpieza y si quedará pintura etiquetada para futuros retoques.
Acuerda acceso, cambios y entrega.
Habla de los horarios, la secuencia de trabajo y los requisitos del edificio. Distingue una fecha tentativa de una reserva confirmada.
Si añades una habitación o aparecen reparaciones adicionales, pide el nuevo alcance y precio antes de realizarlas. Al terminar, revisa las superficies acordadas y señala lo que necesite atención. Las condiciones de pago deben estar claras.
Preguntas antes de aceptar
- ¿Están identificadas las habitaciones y superficies?
- ¿Qué preparación, protección, pintura y limpieza se incluyen?
- ¿Qué queda fuera y cómo se aprueban tareas adicionales?
- ¿Están claros el acceso, fechas, precio total y condiciones de pago?